Tener un loro silvestre en casa en Ecuador implica responsabilidades legales y de bienestar animal. Recibirlo como regalo o cuidarlo durante años no convierte al ave en una especie doméstica ni acredita por sí solo que su tenencia sea legal.
Aún es una escena común en muchos hogares del país: una familia recibe como obsequio a un loro, perico o guacamaya, integrándolo a la vida cotidiana como un miembro más. Sin embargo, detrás de las plumas coloridas y la capacidad de repetir palabras se esconde una realidad legal y ecológica muy distinta a la de un perro o un gato.
Si tienes un loro en casa, estás pensando en tener uno o simplemente te interesa conocer las normas ambientales del país, aquí te explicamos qué revisar y cómo actuar para proteger al animal.
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La fauna silvestre no es fauna doméstica
El primer paso es comprender una distinción fundamental:
Animales domésticos: perros, gatos y otras especies que han pasado por procesos de domesticación durante muchas generaciones.
Animales silvestres: especies que conservan las características propias de la vida silvestre, aunque un individuo haya nacido en cautiverio o se haya acostumbrado a las personas.
Los loros y guacamayas que habitan los bosques del Ecuador son fauna silvestre. Extraerlos de la naturaleza para convertirlos en mascotas afecta a sus poblaciones y puede vulnerar la normativa ambiental y penal.
Qué establece el Código Orgánico del Ambiente
El Código Orgánico del Ambiente (COA), en su artículo 147, incluye prohibiciones sobre la crianza, tenencia y comercialización de fauna silvestre nativa o exótica, conforme al propio Código. El manejo autorizado responde a finalidades y condiciones específicas; no equivale a un permiso general para tener mascotas silvestres.
Una factura no demuestra por sí sola la legalidad
No asumas que una factura, un certificado del vendedor o una publicación en redes sociales autorizan la tenencia de un loro silvestre. La documentación, la especie y su procedencia deben verificarse con la autoridad ambiental competente.
Nacer en cautiverio no convierte al ave en doméstica
El nacimiento en cautiverio tampoco acredita, por sí solo, que la tenencia particular esté autorizada. Antes de adquirir un ave, consulta qué régimen y permisos corresponden a la especie y al caso concreto.
Las consecuencias legales de la tenencia ilegal
El artículo 247 del Código Orgánico Integral Penal (COIP) contempla una pena de uno a tres años de prisión para las conductas que tipifica respecto de especies protegidas por listados nacionales o instrumentos internacionales ratificados por Ecuador. Incluye, entre otras, la captura, tenencia, transporte y comercialización.
La responsabilidad y la sanción dependen de los hechos, la especie y las circunstancias acreditadas. No corresponde atribuir automáticamente la misma pena a cualquier persona que tenga un ave.
Además de las consecuencias penales que correspondan, pueden existir multas y medidas administrativas conforme a la infracción. Las autoridades pueden disponer la retención del animal y su traslado para valoración y manejo especializado.
El impacto de mantener loros silvestres en cautiverio
Más allá de lo que dictan los códigos y las multas, mantener un loro silvestre en una casa puede afectar tanto al animal como a su entorno natural.
El tráfico ilegal de fauna silvestre
La demanda de aves como mascotas favorece su extracción y comercio ilegal. La captura, el transporte y el hacinamiento pueden causar lesiones, estrés y muerte. Comprar un ejemplar para “rescatarlo” también puede mantener el incentivo económico de quienes lo venden.
Problemas de salud y nutrición
Una alimentación basada principalmente en semillas de girasol, arroz o restos de comida humana puede ser insuficiente. Las dietas desequilibradas favorecen deficiencias nutricionales y obesidad. La alimentación y cualquier cambio de dieta deben orientarse según la especie y con apoyo veterinario.
Necesidades sociales y de comportamiento
Los loros son aves inteligentes, sociales y de vida larga; algunas especies viven décadas. El aislamiento, la falta de espacio y la ausencia de oportunidades para volar, explorar y buscar alimento pueden comprometer su bienestar. Arrancarse plumas o lesionarse requiere evaluación profesional, porque puede tener distintas causas.
Qué hacer si ya tienes un loro en casa
Si heredaste un loro o lo tienes desde hace tiempo, busca orientación de la autoridad ambiental o de la Policía Ambiental para coordinar una entrega voluntaria y conocer el procedimiento aplicable.
Contacta antes de trasladarlo: informa dónde está el ave y pregunta cómo coordinar su recepción o intervención.
Comparte su historia: tiempo en cautiverio, alimentación, enfermedades conocidas y cualquier documento disponible ayudan a evaluar el caso.
No lo liberes por tu cuenta: una suelta sin evaluación puede poner en riesgo al ave y a otras poblaciones silvestres.
No lo vendas ni lo regales: solicita instrucciones oficiales para su manejo. Si está herido o existe peligro inmediato, comunícate con el ECU 9-1-1.
Aunque es doloroso separarse de un animal al que se le ha tomado cariño, su destino debe decidirse mediante evaluación técnica. La rehabilitación y una eventual liberación dependen de su salud, comportamiento y capacidad para sobrevivir; algunos individuos necesitan cuidado especializado permanente.
