A pesar de que un tercio de lo que consumimos depende de la polinización por abejas, solemos prestar poca atención a estos insectos. Sin embargo, en medio de la severa sequía que atraviesa la Sierra ecuatoriana, especialmente en Quito, este problema se vuelve crítico: el acceso al agua es vital para la supervivencia de sus colonias.
Las abejas no solo beben para saciar su sed; el agua es una herramienta clave de ingeniería y climatización dentro de la colmena. En épocas secas, cuando las fuentes naturales disminuyen, este recurso se vuelve todavía más importante para mantener el equilibrio interno de la colonia y proteger a las nuevas generaciones.
- Regulación térmica: en días de calor extremo, esparcen gotas sobre sus panales y baten sus alas; al evaporarse, se genera un descenso térmico vital para proteger a las crías.
- Alimentación: diluyen la miel densa o cristalizada para facilitar la digestión de las larvas.
- Hidratación: es indispensable para mantener activas sus funciones biológicas.

¿De dónde obtienen agua y qué ocurre en sequía?
De forma natural, las abejas obtienen agua del rocío matutino, charcos, orillas de ríos y del néctar de las flores. También pueden encontrar humedad en hojas, suelos mojados o pequeñas acumulaciones de agua después de la lluvia.
Sin embargo, debido a la actual sequía, muchas fuentes naturales se han agotado. Cuando esto ocurre, las abejas se ven obligadas a buscar agua en espacios cercanos a viviendas, jardines o patios. Por eso, pueden acercarse a recipientes de agua de mascotas, baldes, piscinas o contenedores profundos.
Aunque estos lugares pueden parecer una solución, también representan un peligro. Si el recipiente es muy profundo o no tiene una superficie donde puedan posarse, las abejas y otros insectos pueden caer al agua y ahogarse.
La falta de agua también obliga a las abejas a recorrer distancias más largas. Esto aumenta su gasto de energía y puede afectar el trabajo diario de la colonia, especialmente durante los días de mayor temperatura.
¿Cómo podemos ayudar?
Podemos colocar pequeños platos poco profundos con agua y algunas piedras o ramas en los bordes para que las abejas e insectos puedan posarse sin riesgo de ahogarse. Lo ideal es que el recipiente tenga superficies firmes donde puedan apoyarse mientras beben.
También es importante renovar el agua con frecuencia para evitar mosquitos, suciedad o acumulación de microorganismos. Un bebedero sencillo puede convertirse en una fuente segura de hidratación durante los días más secos.
Si tienes jardín, balcón o terraza, también puedes ayudar manteniendo plantas con flores y espacios con algo de sombra. Las especies nativas son especialmente valiosas, ya que ofrecen alimento y refugio para polinizadores y otras formas de vida urbana.
Las pequeñas aves de nuestros jardines también lo agradecerán. En épocas secas, muchas especies dependen de estos puntos de agua para hidratarse, refrescarse y resistir mejor las altas temperaturas.
Una pequeña acción para la biodiversidad urbana
Cuidar a las abejas en época seca es una acción sencilla, pero muy valiosa para proteger la polinización y la biodiversidad urbana. Estos insectos cumplen un rol esencial en los ecosistemas, ya que ayudan a la reproducción de muchas plantas y contribuyen al equilibrio de los espacios naturales y urbanos.
A veces pensamos que conservar la fauna requiere grandes acciones, pero también puede empezar con decisiones simples: colocar agua limpia, evitar recipientes peligrosos, sembrar plantas adecuadas y compartir información responsable con otras personas.
En un contexto de sequía, cada punto seguro de hidratación puede marcar una diferencia para las abejas, otros insectos y aves pequeñas que conviven con nosotros.
Desde El Jardín Alado, te invitamos a apoyar la conservación de la fauna a través de nuestra página de donaciones o sumándote como voluntario. Tu aporte ayuda a fortalecer acciones de educación, cuidado y protección de la biodiversidad.
